Traumatismo perineal. Diferencias entre episotomía y desgarro

El traumatismo perineal es el daño que se produce en las estructuras genitales de la mujer durante el parto, pudiendo ser de diferentes tipos.

El traumatismo perineal es aquel daño que se produce en las estructuras genitales de la mujer durante el parto, ya sea de forma espontánea (por un desgarro) o por intervención médica (episiotomía).

Cuanto más integro quede el periné de la mujer tras el parto, mejor recuperación postparto se producirá. Por ello, la actuación del fisioterapeuta obstétrico es esencial durante la gestación para preparar el periné y la pelvis de la mujer, con el objetivo de disminuir lo máximo posible el traumatismo perineal.

Existen diferentes tipos de traumatismo perineal:

  1. Desgarro: es la lesión muscular debida al exceso de estiramiento de los tejidos del periné. Puede darse tanto en la parte externa como en la interna de la vagina.

En función de la afectación, el desgarro puede a su vez ser de diferente gravedad:

  • Grado I: afectando a la piel y mucosa vaginal.
  • Grado II: afectando a la musculatura del afectada.
  • Grado III: afectando el esfínter anal. Con tres subgrados:
    • Grado III a): menos del 50% del esfínter anal afectado.
    • Grado III b): más del 50%.
    • Grado III c): lesión del esfínter anal externo e interno.
  • Grado IV: lesión del esfínter anal externo e interno, junto con la mucosa rectal.
  1. Episotomía: es una incisión que se realiza sobre la región perineal para facilitar la salida del feto. No debe ser protocolaría, sino que debe estar justificada: para evitar mayores lesiones maternas, en caso de urgencia para sacar al bebé, si se instrumentaliza el parto con fórceps o espátulas, etc.

La episotomía puede ser lateral, central o medio-lateral, siendo esta última la más común.

  1. Estiramiento muscular: es el estiramiento de las fibras musculares a nivel perineal por el paso de la cabeza del bebé durante el parto.

Las hormonas que aparecen en la gestación (relaxina, progesterona) hacen que las fibras musculares estén más elásticas. El masaje de periné, que se puede realizar a partir de las semanas 32-34, favorece que este estiramiento generado durante el parto no llegue a provocar lesión.

  1. Compresión: es el estiramiento de las fibras musculares a nivel perineal producido por el paso de la cabeza del bebé durante el parto.

Tras el parto, y para todas estas situaciones, la fisioterapia obstétrica contribuye a la recuperación plena de la mujer alcanzando los siguientes objetivos:

  • Recuperación física y vuelta a la condición pregestacional;
  • Disminución del dolor;
  • Contribución a la cicatrización de los tejidos afectados por desgarro o episiotomía;
  • Activación de la circulación;
  • Corrección postural;
  • Recuperación de la estabilidad en columna y pelvis;
  • Protección del suelo pélvico frente a situaciones hiperpresivas;
  • Reducción de los síntomas de incontinencia urinaria, dispareunias o problemas en la sensibilidad de la zona;
  • Evitar estreñimiento y corregir la defecación;
  • Tonificación de la musculatura abdominopélvica.

La llegada del bebé es siempre una revolución y las mujeres tendemos a dejar nuestra recuperación en un segundo plano. Recuerda que has vivido un proceso físico intenso y tu recuperación debe ser una prioridad.

Realiza una valoración de suelo pélvico tras el parto.